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EDITORIAL

18 de diciembre de 2017

¿Santa Cruz, la provincia de las maravillas?

Editorial Oscar Muñoz, lunes 18 diciembre 2017.-

No sé bien de donde viene la generalizada idea, que al llegar las fiestas de fin de año, navidad y el año nuevo, es motivo de hacer balances, y que además, como método hay que obviar todo lo que se ha realizado mal, y solo hablar de lo bien que se hizo todo.

Me reconozco, como buen personaje de historieta, que nunca le di relevancia a las fiestas, no me agradan los saludos hipócritas, ni tampoco soy amigo de compartir buenos deseos, con quien decididamente me puteo durante todo el año, y me deseo los peores males que hay sobre la tierra. Me asumo como un bicho extraño, pero no como mal animal por ello.

La conjunción de errores, parecen repetirse tanto en la nación como en la provincia de Santa Cruz, el primer caso, parece increíble suponer que el presidente Macri, y gran parte de sus expertos colaboradores hayan sido tan ingenuos de suponer, que por hablar y tener buenos modales con algunos gobernadores, dirigentes gremiales u otros sectores, se podía torcer el brazo al cristinismo, el ex fpv o la izquierda k.

Fue sin duda un error político muy grande, podrá haber enmiendas, cambios sutiles, supuestos consenso, acuerdo parlamentarios, pero el lio se podría haber evitado sino no se hubiera pecado de, inexpertos en desenmarañar esta jungla política que quedó después de esta supuesta década ganada.

La similitud con Santa Cruz, es tan precisa, que milimétricamente la separan insignificantes acontecimientos, aquí la supuesta dirigencia gremial, política y una oposición ausente y sin ideas, se sentó con el gobierno para hablar sobre lo difícil que es la situación de la provincia, comprobando, que tanto uno como otro, están tan alejados de la realidad, como sus ambiciones políticas les dicta.

Lo que se escuchó, vio o leyó hasta el momento muestra, que ninguno dice cómo salir, de este atolladero y en cambio hacen discursos homéricos sobre entrega, defensa de los jubilados y trabajadores, cuando en realidad, son ellos mismos los autores de este desastre, cada uno de su lugar. Unos por gobernar hace décadas mal y los otros por permitirlo, salvo algunos estertores temporarios.

Otra correspondencia con la actitud fallida del gobierno nacional, es que aquí en Santa Cruz, evidentemente ha faltado compromiso político de todos, porque nadie puede desconocer, que la responsabilidad es absoluta del partido gobernante y de su socio eterno, el deshilachado pj, que han controlado y lo siguen haciendo los tres poderes, el judicial, el legislativo y el ejecutivo, con lo cual se dispara la gran pregunta ¿todavía hay dudas quien tiene la culpa de este desastre que vive Santa Cruz?

No hay compromiso político, porque diciendo que hay que anular y archivar el discutido y desconocido pacto fiscal que firmó el gobernador Alicia Kirchner, es la solución, eso es una mentira, que fabulan los gremios, los políticos y algunos colectivos sociales.

A ver, en ningún momento se dice que sea la panacea, ni el libro sagrado del éxito provincial, ¿Pero hay alternativa, para un Estado que debe cientos de miles de millones de pesos y que encima es pesimamente mal administrado? ¿hay alguna propuesta mejoradora, como hacer para que la provincia deje de ser un ATM y comience a pensar en algún futuro para los miles de pibes que la habitan?

Insisto, la falta de compromiso político de todos los actores. Debería hacer menos retórica barata y más gente capaz que pensara, que elaborara un proyecto de provincia, el cual, evidentemente no tuvo, ni tiene el gobierno actual, y que tampoco ni siquiera ha esbozado la supuesta oposición, y lejos han estado, de hablar seriamente tan siquiera, los gremios y algunos sectores minúsculos de la política berreta y confrontativa de la provincia.

Falta compromiso, trabajo y gente inteligente y capaz, no políticos charlatanes profesionales.

Hoy mientras volvía de fisioterapia, me encontré con movilizaciones en la calle ex Roca, ahora presidente N. Kirchner, cortada al tránsito, con quema de cubiertas, bombos, cantos, bombas de estruendo y gente finalmente frente al ministerio de economía, que pasó a ser el muro de los lamentos donde van todos sin excepción, jubilados, maestros, empleados judiciales, administración central, proveedores, todos los sectores.

Siguiendo con la práctica de buenas lecturas, Sobre estas ideas, el sociólogo y consultor político Eduardo Fidanza, escribió mencionándolos como que algunos de estos “Desacoples sociales” que pueden resultar trágicos.

Hoy se volvieron a ver un par de miles, no más que eso, enarbolando trapos rojos, tirando piedras, bombas incendiarias, tuercas, bulones, todo se vio por tv en directo, ya no podrán decir lo que no es, ni mentir.

Me queda claro, que lo único que busca esta izquierda K es cambiar el trapo rojo por la bandera celeste y blanca. Quedó claro que están subsumidos a este pequeño grupo de violentos e intolerantes, que solo pueden actuar cubiertos de trapos rojos, de banderas extrañas y con la impunidad que les da ocultarse como cobardes, tirando piedras y corriendo nuevamente a esconderse.

Una descripción posible de la tragedia contemporánea, basada en antecedentes sociales y literarios, es la de dos posiciones enfrentadas que se encaminan a una colisión frontal imposible de evitar.

En el plano político, a esta imagen hay que agregarle un componente sociológico: cada parte en conflicto posee una porción de legitimidad. Tener poder y tener razón: dos atributos a los que es difícil renunciar a la hora de defender intereses que se consideran justos.

Los días estresantes que vivió la política argentina provocan una reflexión en esa línea: si los desacoples entre sistemas de valores y prácticas no se resuelven por la negociación, pueden culminar en tragedia.

La historia de nuestra democracia registra episodios de violencia, que empiezan con reyertas, muertes dudosas, protestas incontroladas, balas de goma que derivan en plomo, odios viscerales, reclamos desesperados, hasta llegar a desenlaces sangrientos, como ya ocurrió en la década del 2000.

Dice Fidanza, hay tres confrontaciones típicas: 1) la lógica de las instituciones representativas versus la lógica de la protesta social; 2) la agenda de la política versus la agenda de la economía, y 3) la salud macroeconómica versus el bienestar social.

Las instituciones expresadas en el Parlamento, son un pilar de la democracia, pero la Constitución también garantiza la protesta social pacífica. También, es sano advertir, que las decisiones de política económica impopulares, resultan en ocasiones necesarias, cuando los recursos son escasos y fueron o están mal administrados.

Y casi una obviedad, la macroeconomía requiere un balance entre gastos, ingresos y fuentes de financiamiento, sin que ese equilibrio destruya el bienestar y la cobertura de necesidades.

Podría arribarse a un primera conclusión incongruente: los diputados de Cambiemos tienen razón, pero los sindicatos y la oposición, más allá de violencia expresada por el cristinismo, el ex fpv y la izquierda k, también poseen parte de ella.

Aquí aparece una incongruencia clara del presidente Macri: Imposible seguir combatiendo el populismo con más populismo. Otro dato que explica porque se agrava la situación, es que el sistema político está potenciado por una izquierda radicalizada que se aproxima: al cristinismo con síndrome de falta de poder.

Se trata de un reto inédito, porque esta especie de armadura que pretende armara el ex fpv, hace ruborizar hasta el más leído, mezclar a Lenin y Trotsky en peleas ideológicas que nunca imaginaron ni tuvieron. La corrupción, no es un concepto ideológico, es solo una muestra de un grave delito.

Tal vez la mejor enseñanza, que podría volver a ser útil, tanto en la nación, como aquí en esta diezmada Santa Cruz, que tal sea puntual duplicar el diálogo para evitar más infortunios.

Se necesitan señales, no represión; explicaciones, transparencia, no absolutismo. E insistir que hay conciliar coherencia económica con justicia social, el resto, la confrontación no sirve y siempre vuelve a quien la aplica.

Lo que se volvió a ver en directo por tv, a los militantes de la izquierda, avanzar sobre la plaza de los dos congresos con piedras, bombas incendiarias y palos, con rostros cubiertos y escondidos en sus trapos rojos y sucios de sangre.

Deberían ser castigados con toda la fuerza de la ley, son simples delincuentes comunes, que quieren cambiar el trapo rojo que los identifica, por la bandera celeste y blanca que cobija a todos los ciudadanos de a pie, argentinos y a los santacruceños. La gran mayoría, sino toda, desea vivir en paz. Trabajar y para ello recibir una remuneración acorde.

El gobierno nacional, quizás no midió adecuadamente el impacto de sus imprescindibles reformas, pero no menos cierto es, que tiene como nunca antes se vio, capacidad de retractarse y modificar si hay que hacer cambios o mejorar una ley o una disposición.

Es con diálogo, consensos y debate, que se pueden hacer leyes que sean útiles para todos. Los adoradores de los trapos rojos, los violentos de la minoría de siempre, los dueños del eterno 3,5% de los votos, no pueden, ni el país les va a tolerar que quieran torcer el rumbo del resto de los casi 97 por ciento de los ciudadanos de a pie.

En tanto aquí en Santa Cruz, siguen pasando los días, y todo sigue como si viviéramos en el provincia de las maravillas de Alicia Kirchner: donde lo derecho aparece torcido, donde la salud se transforma en enfermedad, donde el saber no tiene lugar, o donde la justicia que reina, es solo la divina…

Solo le pido una vez más a Dios, que no sea indiferente.

 

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