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13 de octubre de 2018
HEMOS FRACASADO COMO SOCIEDAD – EL 2019 ES ÉL O ELLA?
Editorial profesor Hugo Moyano.-

Si hay algo que ha demostrado la historia democrática del mundo es que cualquiera puede ganar las elecciones… CUALQUIERA.

Los pueblos democráticos del mundo han elegido a psicópatas, a mentirosos, a corruptos, a homicidas… a genocidas, y esto es grave, pero no es atroz; lo atroz es que muchas veces lo han elegido CONOCIÉNDOLOS y la historia de la humanidad está plagada de testimonios de estas perfidias de las mayorías populares, cuyas consecuencias nos avergüenzan como especie.

Por suerte también se han elegido a personas honestas, capaces y virtuosas.

Con esto quiero decir que en las disputas electorales no siempre ganan los mejores, como tampoco que no siempre ganan los peores. El hecho es que ganar las elecciones las puede ganar cualquiera pero gobernar bien –sin dudas- si está reservado a los mejores.

La historia de nuestro país y, especialmente, la de nuestra provincia de Santa Cruz está colmada de evidencias que revelan que los resultados electorales positivos no coinciden con resultados gubernamentales positivos.

Que a los políticos les interesa mucho más el ganar bien que el gobernar bien y privilegian entonces todos los aspectos que hacen a la tarea competitiva y no salen nunca del campo de batalla electoral. De este vicio surge la demagogia gubernamental Y EL POPULISMO que han sumergido en la decadencia a varios países de la América Latina.

Sucede entonces que en vez de desplegar sus mejores recursos a derrotar los males crónicos sociales, tales como la pobreza, la inseguridad y la inflación, se dedican a asegurar la próxima victoria electoral para lo cual reglas de juego anacrónicas que conjugan elecciones nacionales, provinciales y municipales, nos sitúan en un escenario conflictivo crónico que emerge de campañas electorales permanentes.

Y es que los tiempos y los recursos humanos imprescindibles para competir y para gobernar no son los mismos; es más: muchas veces son discordantes, tanto como lo son el oficio de competir con el de gobernar.

Lo he sostenido en numerosas oportunidades: la competencia, el proselitismo, las campañas electorales tienen que ver con “el parecer”; los laboratorios proselitistas realizan sus esfuerzos en las apariencias; sus candidatos deben verse como los más honestos, los más capaces, los más comprometidos. En cambio, una vez alcanzado el poder, es el tiempo del “ser”. En el ejercicio del cargo ya no sirve parecer; se “debe ser” honesto, se “debe ser” capaz, se “debe ser” responsable y eficiente.

Entonces sucede que cuando en el ejercicio del gobierno no se puede, no se sabe o no se quiere “ser”, por lo que se fracasa en los aspectos centrales de la acción gubernamental (pobreza, inflación, inseguridad, generación de trabajo, etc.,) los gobernantes no tienen mejor idea que volver al campo de batalla electoral donde sí tienen oficio, en el cual tienen éxito y volver a competir con sus antiguos adversarios derrotados.

Es la historia de la Argentina, es la historia de Santa Cruz y sus municipios: vivir en una crónica contienda electoral en donde sus funcionarios viven pensando en las próximas elecciones, nunca en las próximas generaciones. Nadie gobierna realmente y la acción política se circunscribe únicamente a ganar elecciones. Y ganar bien unas elecciones no significa nada en la vida de la gente, gobernar bien, sí.

A pesar que dentro del esquema dirigencial hay una tendencia a sobredimensionar las aptitudes de Jaime DURÁN BARBA soy de los que piensa que el sujeto no sale de lo elemental, de lo básico, de lo primario y siempre he sostenido que la coalición electoral CAMBIEMOS ganó en el 2015 las elecciones en el país y en Buenos Aires mucho más por los groseros errores del Kirchnerismo que por los aciertos electorales propios de la Coalición gobernante. Y lo he publicado años antes, con el Kirchnerismo en la cúspide del poder y nadie tenía ni idea que había un ecuatoriano llamado DURÁN BARBA.

Es más aún: estoy convencido que los mayores yerros del Poder Ejecutivo Nacional y que nos han hecho perder 2 años a los argentinos, es por darle crédito a las sugerencias de DURÁN BARBA.

También he afirmado que, a partir del 2015, ganarle las elecciones al Kirchnerismo, es como triunfar sobre Al CAPONE, Pablo ESCOBAR, Alberto FUJIMORI o cualquier corrupto o tirano denigrado socialmente. Nadie puede pensar que es una genialidad de la estrategia electoral de DURÁN BARBA el ganarle las elecciones al Kirchnerismo en las parlamentarias del 2017, como tampoco lo será en el 2019. No se puede catalogar de “genio” a quien hace ganar las elecciones a quien obviamente las tiene ganadas o perder a quien notoriamente las tiene perdidas.

La estrategia electoral 2019 es de tal pobreza intelectual que termina deteriorando todo el universo político, profundizando la decadencia. Llevar a MACRI a competir con Cristina KIRCHNER es disputar el poder con lo más corrupto, con lo más inepto, con lo más mentiroso, con lo más degradado socialmente. Este tipo de contiendas nos arrastra a la mediocridad, ya que no se necesita ser ni bueno, ni capaz, ni eficiente para disputar el poder con un peor. Esta lógica lo contamina todo y contagia la excelencia de un gobierno que –para permanecer en el poder- no requiere esmerarse, solo necesita demostrar que es mejor que su rival electoral y si el contrincante es el Kirchnerismo, con el “gordo” VALOR alcanza y sobra, pues se trata de llevar al electorado argentino a elegir entre malos y peores. Competir con el Kirchnerismo es una especie de salvoconducto para hacer macanas. Yo no voté a CAMBIEMOS para esto, yo no voté a Mauricio MACRI para que sea el “challenger” crónico del Kirchnerismo.

Esta estrategia no necesita especialistas, ni chantas ecuatorianos que la van de filósofos y nos vienen a vender libros que demuestran que 2 + 2 es 4. Es suficiente con la amenaza de nuestras abuelas: “o tomás la sopa o llamo al cuco” (o al hombre de la bolsa, para ser más exacto). No es otra la consigna de la próxima campaña electoral que traducido políticamente significa “o votás a MACRI o vuelven los KIRCHNER”… nada más elemental, nada más espantoso, por cierto.

La consigna “malos vendrán que buenos te harán” que simboliza que la ciudadanía comienza a añorar gobernantes pasados a los que descartaron por deplorables en atención a que los nuevos son peores, no resulta aplicable a esta situación histórica, como pretenden algunos, pues nunca más en la historia del país podrá haber un gobierno peor al de los KIRCHNER. El gobierno lo sabe y se valen de ello. Lo han hecho en el 2017 y lo van a hacer en el 2019, con los mismos resultados, sin dudas, no habrá equivalencias en la próxima competencia electoral.

Los argentinos, en definitiva, terminarán entendiendo que “tomar la sopa” es preferible al retorno del “cuco” y los “hombres de la bolsa” y muchos nos dirán que las propiedades de la sopa –a la larga- nos vendrán muy bien.

Hay productos que de acuerdo a su marca han reemplazado a su especie. Por ello a las hojas de afeitar le llaman “GILLETTE”, o a las gomas de mascar, “CHICLES”, por ejemplo. Pues bien, en los países vecinos a los ladrones, tramposos y/o corruptos ya les empezaron a decir “KIRCHNER”.

Esto debiera avergonzarnos, especialmente a los santacruceños.

 


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