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8 de mayo de 2018
Mala gestión, mal uso de antibióticos.
Aunque es normal las infecciones intrahospitalarias, las medidas de seguridad son el arma principal.

Cabe recordar, que a raíz de la entrevista realizada con el referente de los enfermeros de Santa Cruz, Manuel Piris, y el referente de APROSA, ingeniero Hugo Jerez, en la cual se dio a conocer la presencia de esta bacteria KPC (Klebsiella pneumoniae carbapenemasas).

Detallando que al existir este tipo de bacteria en el sector de terapia intensiva, y aunque los dos pacientes infectados con esta bacteria se encuentran aislados, se pretendia abrir este sector, para unir más camas con la posibilidad de que se agrave esta situación.

“Las siglas de la bacteria KPC significan: Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasas. Es una bacteria que pertenece a un grupo de enterobacterias, son hospitalarias y se aísla en pacientes internados en cuidados críticos, internados por tiempo prolongado o personas con múltiples enfermedades (no en otros pacientes)”.

De la bacteria, cuyo origen en el mundo se remonta a 2001 se sabe que se diagnostica con métodos bacteriológicos, específicamente a partir de un cultivo y que es resistente a los antibióticos disponibles.

Los mecanismos de bioseguridad son exigentes porque de detectarse la bacteria KPC produce alta mortalidad, pero sólo en los pacientes críticos.

“La restricción de las visitas es necesaria para evitar el contagio y la población debe entender”

Así mata la bacteria KPC

La bacteria KPC, es la causante de las muertes. Son las bajas defensas de pacientes las que son mortales.

Una persona sana puede portar la bacteria y contagiar a más personas, pero estas no necesariamente van a causar la muerte o poner en riesgo la vida. El problema radica cuando se propaga y llega a una persona con una patología especial que baja las defensas  puede causar la muerte.

"Un tipo de resistencia de una bacteria se crea a consecuencia del uso indiscriminado o erróneo de antibióticos. Muchas veces un determinado grupo de estos medicamentos no está indicado al paciente", manifestó Gustavo Cuéllar, jefe de Infectología del Hospital de Clínicas.

Esta bacteria lo que acarrea es más problemas en un paciente, que ya presenta una infección y está con las defensas bajas.

"Es mortal porque esta bacteria lo que produce es un estado infeccioso, una infección generalizada, el paso del microorganismo a la sangre y a órganos del cuerpo. Prácticamente no hay antibióticos que puedan atacar esta bacteria", aseguró.

Las medidas de bioseguridad e higiene no se respetan, por lo que se teme la expansión de la bacteria incluso fuera del hospital.

La bacteria es común en hospitales, pero es difícil de combatir ya que es multirresistente a los antibióticos.

Cuéllar explicó que lo que hace la KPC es potenciar a otras bacterias, lo que causa su resistencia y eso posibilita que circule en la sangre de forma rápida.

"Si se tiene infección de la vía urinaria, por ejemplo, por alguna manipulación, catéter o sonda, eso se coloniza, se contamina con bacterias del hospital y se puede transmitir en el periodo de internación, por unos materiales que saltan de una bacteria a otra. Una bacteria sensible puede adquirir la resistencia de la KPC en una semana como máximo", dijo el jefe de Infectología.

Todo se puede prevenir evitando el hacinamiento y realizando el aislamiento real y completo de los pacientes infectados con KPC; también extremando los cuidados de higiene por parte del personal de blanco, al igual que el acompañante del paciente.

La prevención es clave frente a Klebsiella pneumoniae productora de KPC

La bacteria Klebsiella pneumoniae, productora de carbapenemasa tipo KPC, es resistente a la mayoría de los antibióticos. Apareció por primera vez hace menos de diez años en el mundo y en América Latina se han descrito varios brotes en pacientes con problemas clínicos severos.

Desde el punto de vista clínico, esta bacteria, al igual que muchas otras, causa infecciones intrahospitalarias, denominadas actualmente IAAS (infecciones asociadas a la atención en salud). En este escenario, los pacientes más susceptibles de contagio son aquellos que se encuentran en unidades de cuidados intensivos o de recién nacidos, pues son sometidos a procedimientos invasivos propios de la atención de salud, como la utilización de catéteres, incisiones o drenajes, condiciones que pueden favorecer el ingreso de la bacteria al organismo. Asimismo, dentro del propio intestino del paciente, se pueden seleccionar bacterias más resistentes por el uso de antibióticos.

De esta manera, Klebsiella pneumoniae es uno de los principales agentes de infecciones intrahospitalarias, tales como septicemia, infecciones del aparato respiratorio y vías urinarias. Su manejo clínico se complica cuando están producidas por cepas resistentes, tema que es un problema mundial.

Las bacterias poseen numerosos mecanismos de resistencia. Uno de ellos, de gran relevancia, es la capacidad de producir enzimas que degradan los antibióticos. De estas enzimas, las más importantes son el grupo de las betalactamasas, que inactivan a los betalactámicos, una de las familias de antimicrobianos más utilizadas en clínica. Una característica de estas enzimas es cada día se describen nuevas variedades, que aumentan su espectro de acción, anulando incluso los antimicrobianos de reciente aparición. Otro hecho que agrava el problema es que los genes que codifican estas betalactamasas pueden encontrarse en elementos genéticos móviles, como transposones y plásmidos conjugativos, lo cual aumenta la posibilidad de diseminación de estos genes en la población bacteriana en el ambiente hospitalario y consecuentemente la posibilidad de brotes por bacterias resistentes.

Cuando apareció la penicilina se pensó que las infecciones bacterianas desaparecerían; sin embargo, a medida que han aparecido nuevos antimicrobianos, se han seleccionado cepas resistentes a ellos, a tal punto que ha disminuido considerablemente el arsenal terapéutico. A la fecha se han descrito cepas resistentes a la mayoría de los antibióticos, desde la ampicilina hasta las cefalosporinas de primera, segunda y tercera generación. Una de las alternativas para combatir estas cepas resistentes eran los carbapenémicos, situación que, lamentablemente, ha cambiado por la aparición de mecanismos de resistencia a este grupo de antimicrobianos, como la familia de las KPC.

Una de las causas fundamentales de este progresivo aumento de la resistencia a los antimicrobianos a nivel mundial se produce por el mal uso de estos fármacos. Por tal razón, las medidas de prevención son esenciales no solo para el control de Klebsiella pneumoniae productora de KPC, sino también para todas las bacterias intrahospitalarias. Al respecto, es importante cumplir con los protocolos de uso de antibióticos, enfatizando que no se deben utilizar antibióticos de última generación cuando existe la posibilidad de tratar al paciente con otros de igual eficacia ya conocidos. Asimismo, es imprescindible seguir las normas de precauciones estándares, como el lavado de manos, el uso de mascarillas, guantes, delantal, esterilización de los instrumentos, equipos y elementos invasivos con los cuales son tratados los pacientes, para evitar la transmisión de las bacterias hacia y entre los pacientes.

Paralelamente, y sobre todo en estos casos que causan alarma pública, es primordial informarse bien, con el propósito de no generar un temor exagerado en la población. Por ello, es necesario educar a la población en relación a los agentes infecciosos y su control, para evitar la automedicación, que solo contribuye a aumentar la selección de cepas resistentes con las consecuencias negativas que esto conlleva. En este mismo sentido, es importante fortalecer la formación de los profesionales del área de la salud cuya participación es gravitante en la prevención y control de las enfermedades infecciosas.

Un brote de KPC es indicador de mala gestión hospitalaria. La bacteria Klebsiella Pneumoniae Carbapenemasa (KPC) aparece por el mal uso de antibióticos, y a su vez constituye un indicador de mala gestión hospitalaria, según opina el médico infectólogo Gustavo Cuéllar. El potencial letal de la bacteria Klebsiella Pneumoniae Carbapenemasa (KPC) es de un 40% a 70% de mortalidad. Este altísimo porcentaje se debe a que la bacteria es multirresistente a los antibióticos, ya que se origina justamente debido a un uso irracional de los mismos, según explicó el médico infectólogo Gustavo Cuéllar, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

“Es una bacteria que aparece justamente por el mal uso de antibióticos, ante la producción de unas enzimas conocidas como KPC. Esto hace que la bacteria sea multirresistente a los antibióticos de amplio espectro”, explicó.

Siempre existe un porcentaje de infecciones en los hospitales y que eso es un indicador de la gestión hospitalaria. “Es una cifra que no debe sobrepasar el 7 por ciento de las infecciones intrahospitalarias. Más de eso significa que el control no es adecuado y que existe una mala gestión hospitalaria”, manifestó.

 


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