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17 de noviembre de 2017
Sinopec se va, y Claudio Vidal es el responsable.
El sector petrolero de la provincia, incentivado por el gobierno provincial, debe hacerse cargo de sus propias decisiones.

Esto lo planteamos hace mucho tiempo, pero indudablemente tanto el sindicato como parte de sus afiliados, creyeron que se trataba de una amenaza en vano. El absurdo concepto que se plantean los dirigentes con anteojeras, que solo ven con vista de túnel lo que ellos quieren y no lo que el universo del sector petrolero necesita, pretendiendo que “acá se hace lo que ellos dicen” y las empresas son sólo eslabones que dependen de sus caprichos, sus exigencias son sellos de conformidad y que “la riqueza” del suelo les pertenece, es un rebusque ideológico que implementó el kirchnerismo, el cual los ha hecho vivir en una burbuja, rota hoy ante la pérdida de poder.

Las empresas petroleras no están conformadas por filántropos dedicados a hacer el bien, son organizaciones conformadas para ganar dinero y podemos discutir la forma en que acuerdan con el Estado, con más o menos ventajas, eso es harina de otro costal; lo cierto es que en los yacimientos el obrero petrolero debe cumplir sus tareas y hacerlas bien, para que la producción justifique las inversiones. Si esto no ocurre, éstas empresas o cualquier otra en el mundo, levantan todo y se van a otro lado donde les sea rentable.

El Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz y por ende el sector político que los apoya, sostienen una posición sesgada que los hace cometer el pecado de creerse imprescindibles y es más, pensar que en Santa Cruz son tan necesarios para las empresas transnacionales que finalmente, a pesar de alguna tímida oposición, todas terminarán “aflojando” y colorín colorado, el sindicato, una nueva conquista se habrá adjudicado. Nada más lejos de la verdad y de la realidad actual.

Cuando en julio de este año los petroleros mantuvieron a Chengyu Fu, presidente de Sinopec, secuestrado prácticamente tras el bloqueo del yacimiento Huemul con un piquete, dijimos en ese momento: “el chino decidió retirarse de las inversiones en Santa Cruz”. Parecía un chiste, una amenaza; no pocos dijeron que era una operación de prensa de la multinacional para asustar a los trabajadores. Nosotros insistimos que era información.

Desesperación e impotencia

Y no fue chiste. Sinopec se va, se retira de Santa Cruz; C´est fini. ¿Ahora lo creerán?. Lamentablemente, ya es tarde. Esto no es producto de una lucha perdida, es producto de la ignorancia, la falta de análisis, la ausencia de cintura política, la prepotencia de creerse asegurado por un poder político que no tienen los representantes del sindicato y básicamente porque hoy en día, tanto en las empresas como en los gremios, deben existir personas que piensen, analicen, proyecten y ayuden a buscar caminos, hacer prognosis. El nardenthalismo sindical es cada vez menos aceptado en el campo de la actividad privada. ¿Se habrán enterado los dirigentes que el mundo ha cambiado?.

¿Cómo puede ser que cualquiera de nosotros como observador externo nos demos cuenta lo que se viene y quienes son los interesados por sobrevivir dentro del sector petrolero no lo detecten?. En el campo empresario y político actual, la prepotencia, el patoterismo y la imposición, pasaron a ser reliquias; más aún cuando se habla de multinacionales; más aún cuando es una empresa china que sostiene más de un millón y medio de trabajadores en el mundo, con negocios en todo el sudeste asiático, con una cultura del trabajo diferente y llegó a esta provincia de confín de la mano de las acciones de Occidental Petroleum Corp, no porque le importara la magnitud del negocio, sino porque a los chinos les conviene competir en este rincón del mundo donde no hay presencia de ellos y si de británicos, canadienses y capitales estadounidenses.

Los chinos no perdieron tiempo. Sinopec evaluó la ecuación costo-beneficio, puso en análisis la coyuntura, hizo una evaluación política de la provincia y convino que en estas circunstancias no le es rentable la producción local para sus planes. Y mientras la dirigencia del sindicato sacaba pecho gritando en los piquetes que no se iba a dejar amedrentar por los asiáticos y con el discurso de defender el derecho de los trabajadores hacían campaña electoral, los chinos cumplieron su promesa y comenzó el procedimiento de desinversión.

Ahora el propio Vidal salió a decir que Sinopec se va para explotar Vaca Muerta, el Presidente de la Comisión de Fomento de Cañadón Seco (Caleta Olivia) Jorge M. Soloaga se mostró “muy preocupado” y le pidió al Gobierno Provincial la revocatoria de la Concesión de las Áreas de la operadora sustentandose en la Ley N° 3535 de “Emergencia Pública Hidrocarburífera” en vigencia por incumplimiento y desinversión; el Sindicato inició una huelga general en toda la provincia en contra de la operadora china y el sindicato de camioneros amenaza con profundizar el conflicto, pidiendo que si se va Sinopec, la provincia deje concesionada las áreas a otras empresas que prosigan con la actividad que impida los despidos.

Ya es tarde. Lamentablemente, informaron las fuentes dentro del espectro empresario petrolero, al directorio de Sinopec no le importa nada de esto “ellos ya están afuera; tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. La operadora se va”, fue la lacónica respuesta que oímos de un ex Ceo del área petrolera que se encuentra en este momento en Neuquén.

Los chinos tenían previsto una inversión de 300 millones de dólares para el segundo semestre de 2017 y 700 millones de dólares para el 2018. El presidente chino había mandado a construir un hotel en zona norte para el personal jerárquico de la empresa a un costo de 10 millones de pesos. Es decir, la decisión de abandonar Santa cruz no fue premeditada, fue intempestiva ante los grupos reaccionarios que mataron la vaca antes de criarla.

El sindicalismo del sector privado pretende actuar como el estatal y no son lo mismo. Mientras en el segundo caso el Estado está obligado a pactar con sus empleados, el capital privado extiende sus obligaciones hasta el punto en que sus balances dejan de producir la renta calculada. En ese momento, se retiran y cuando se van dejan el tendal. Por eso, especialmente, hay que saber e interiorizarse de cuál es la mecánica de estas empresas en el mundo, antes de forzar decisiones que van a terminar perjudicando a todo el colectivo de trabajadores.

Ahora solo resta decirles a los responsables de esta fuga de capitales de la provincia: ¡Háganse cargo!. Las excusas están de más, las consecuencias a la vista; solo resta desear que muchos hayan aprendido de esta lección y en el futuro la pongan en práctica.

 

Recordemos el motivo que enfureció a Chengyu Fu, en el informe de la Agencia OPI Santa Cruz, publicado el día 21 de julio titulado.

 

El amigo de Alicia Kirchner, Claudio Vidal, piqueteo al presidente de Sinopec y paro las inversiones en la provincia.

 

(CLICK AQUI PARA AL INFORME)


 

Hace al menos dos años, cuando se barajaba por parte del kirchnerismo la llegada de contingentes chinos para trabajar en las represas, dijimos que si eso ocurría los paros y los piquetes se terminaban. Todos lo minimizaron. Chengyu Fu, de visita en Santa Cruz donde como presidente de Sinopec pretende desembarcar con 700 millones de dólares anuales, lo mantuvieron bloqueado con un piquete petrolero y el empresario actuó a lo chino: deja de invertir y levanta todo. Ávila de Chubut y Pereyra de Neuquén lo vieron a tiempo; el amigo de Alicia Kirchner, Claudio Vidal, aún no. Tal vez ahora entiendan que hay un mundo por fuera de la Argentina y especialmente, de Santa Cruz. (Por Rubén Lasagno)

El presidente de Sinopec Group, Chengyu Fu, acaba de vivir un hecho inédito en Santa Cruz, cuando quedó atrapado dentro de una oficina del yacimiento El Huemul en el norte de la provincia, donde había llegado para inaugurar un lujoso hotel para el personal jerárquico, con una inversión de 10 millones de dólares.

El bloqueo fue debido a un piquete de trabajadores petroleros colocados a protestar allí por el Secretario General del sindicato, Claudio Vidal, tal como lo detalla el diario Clarín, generando el enojo del Ejecutivo Chino quien tenía prevista una inversión de 300 millones de dólares en lo que resta del 2017 y aproximadamente 700 millones de dólares anuales y que, debido a lo que le tocó vivir y a una realidad absolutamente distinta a la idiosincrasia empresarial de su país, Chengyu Fu decidió retirarse de las inversiones en Santa Cruz.

Hasta el momento, indica Clarín, Sinopec había desembolsado 120 millones de dólares en contratar tecnología para robotizar el proceso de perforación pero a partir de la orden dada por Fu, se han congelado 180 millones de dólares de inversión. Las fuentes, relataron al diario, que este hecho puso en crisis la continuidad de la petrolera en la provincia, se estaría hablando de un proceso de desinversión y este acontecimiento vivido nada menos que por el máximo responsable de la firma china, apuraría algunas decisiones que estaban por tomarse, dado que en ese país se analizaba en profundidad la permanente conflictividad existente en la provincia y el peso del sindicato de petroleros privados, que por la ascendencia con el gobierno provincial, deja escalar los conflictos que finalmente, termina potenciando.

Desde OPI Chubut el 4 de mayo, nuestro cronista en esa provincia, explicando la situación de “aggiornamiento” que estaba realizando el gremio petrolero, al igual que en Neuquén, firmando cláusulas con determinados condicionamientos ante el Ministerio de Energía de la Nación, decía que era producto de la readaptación a la baja internacional del crudo y la falta de inversión, lo cual amenazaba traer como consecuencia el agravamiento de la crisis, el ajuste y los despidos en el sector. Por todo esto, tanto el Secretario General de Petroleros de Chubut, Jorge Ávila, como el de los Jerárquicos, “Loma” Ávila y el de Neuquén Roberto Pereyra, aceptaron la flexibilización de los Convenios Colectivos y se explicaba allí, que si en Santa Cruz no ocurre lo mismo, las consecuencias no se harían esperar.

El Secretario General de Petroleros Privados de Santa Cruz, Claudio Vidal, dijo en más de una oportunidad que nunca van a permitir la flexibilización laboral ni prescindir de derechos ganados en el sector petrolero. De ahí que la realización de cortes y bloqueos ha proseguido, al punto que el realizado recientemente en el yacimiento de Sinopec, estaba orientado a reclamar por esta situación y el propio dirigente ha dicho que “no va a permitir que se envíen telegramas” y aludió que Sinopec bajó el 35% la producción y para referir al “frente político interno” armado para resistir, aludió a reuniones realizadas entre gremios petroleros y “organismos provinciales”, dando a entender que en Santa Cruz el gobierno y el sindicato petrolero son una misma cosa.

Dentro de ese marco, bloquearon el yacimiento El Huemul, con la poca capacidad para medir las consecuencias que tendría la acción sindical, toda vez que adentro se encontraba, nada más y nada menos que el presidente del Grupo chino Chengyu Fu.Ahora, dentro del gobierno de Alicia Kirchner, lloran de preocupación ante la posibilidad cierta de que la petrolera china abandone la provincia, como lo hizo el yacimiento bella Vista Oeste en Chubut. Si así sucediera, la gobernadora deberá “agradecerle” al club de amigos integrando por su Vicegobernador Pablo González, su Secretario de Trabajo, Teodoro Camino y el Secretario general de Petroleros, Claudio Vidal, todos amigos y “estrategas” de esta movida que le hace perder a Santa Cruz 700 millones de dólares anuales de inversión petrolera.

Fuente: OPI Santa Cruz.

 


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